TÉCNICAS DE MEDITACIÓN IX
CONCLUSIONES FINALES:
Primera: Quisiera expresar mis respetos y disculpas si, por el contenido de estos capítulos sobre las Técnicas de Meditación, he causado algún daño moral. En mi ánimo ha estado el de difundir este Dharma: Verdad eterna, ideales de lo correcto y lo verdadero, sendero de leyes universales, virtuosismo, principio de moralidad. La Ley Suprema que regula el universo. La primera de las ocupaciones del ser humano. El principio interno de la Religión.
Segunda: He intentado desglosar de forma esquemática la cultura milenaria referida al Yoga y destacar las semejanzas que se contienen en varias Escrituras Sagradas. Cualquier experto en Yoga, habrá notado mi incursión de puntillas en esta disciplina, dejando para el verdadero interesado algunas pistas a seguir en su particular búsqueda.
Tercera: El papel que juega el Maestro Vivo es primordial, ya que a través de las técnicas de meditación que enseña, se tiene acceso a la experiencia directa del Conocimiento de uno mismo. Viene a corregir y a enfocar nuevamente el objetivo del ser humano, que con el paso del tiempo, se ha ido desfigurando y desenfocando, y nos impide ver la realidad interior con total nitidez.
Se dice que el Maestro imprime carácter, don y atributo, a la técnica de meditación que enseña.
El Maestro, por decirlo de alguna manera reconocible por la inmensa mayoría de los seres humanos, y utilizando un símil informático: nos actualiza el sistema operativo y nos ofrece gratuitamente la última versión, poniéndola a disposición de todo aquél que desee investigar en su interior. Deja obsoletas las anteriores doctrinas y religiones, y respeta a aquel que quiera seguir utilizando el sistema antiguo, pero lanzándole el mensaje de que si no le funciona, Él tiene un nuevo sistema esperando pacientemente a que lo pidamos, con el corazón de un niño.
Estamos vivos aquí y ahora, y necesitamos al Maestro Vivo, aquí y ahora. No sirven las enseñanzas de anteriores Maestros. El Maestro Vivo es el que muestra la experiencia viva. Los anteriores Maestros hablan de la experiencia, pero no pueden dártela, porque no están presentes aquí y ahora.
Cuarta: Cambiar los conceptos por la experiencia. “En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.” (Juan 1:1)
“Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.” (Juan 1:3)
“La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.” (Juan 1:9)
“Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros” (Juan 1:14)
“La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso;” (Mateo 6:22)
“… pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.” (Juan 4:14)
“Le dice la mujer: “Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.” (Juan 4:15)
Estos versículos, al igual que otros muchos de otras Escrituras que expresan lo mismo, hablan de la experiencia que se tiene al practicar el Conocimiento de uno mismo.
Si no es así, son solamente expresiones que fueron dichas por alguien en un momento determinado, para narrar lo que sucedió en el aquél tiempo. Datos y hechos históricos y creíbles por la fe, no por la experiencia.
F.G.M.
TÉCNICAS DE MEDITACIÓN III
Atman: En las religiones de origen hinduista el atma o atman es un término que podría asociarse al concepto occidental del alma, o la esencia espiritual, si bien posee un significado específico para los hinduistas . El atma es la parte de Brahmá que está dentro del hombre, y que es necesario conocer para concluir el ciclo de las reencarnaciones. Cuando se alcanza el conocimiento del atma propio, se habrá llegado a la perfección, siendo conscientes entonces de la realidad eterna que subyace detrás de la maya (ilusión) y superando así el ciclo de las reencarnaciones.
La cualidad de la reencarnación viene determinada por el mérito o demérito que hayamos acumulado como resultado del karma.
El karma es la ley de la consecuencia de la acción, es la fuerza que impulsa el ciclo de las reencarnaciones o renacimiento. Toda acción tiene una reacción o consecuencia que dará fruto en esta vida o en otra futura. El karma no es una recompensa o un castigo, sino la ley estricta que produce unas consecuencias.
Cuando el atma individual se reintegra a Brahma (de quien forma parte), mantiene toda su individualidad propia y específica. Un símil adecuado sería comparar a Brahma con una casa, en cuyas habitaciones individuales habitaría cada hombre, siendo así parte de ella; por tanto, una sola unidad pero con individualidades diferentes.
Según el hinduismo, el espíritu no depende del cuerpo que habita más de lo que el cuerpo depende de la ropa que viste o de la casa en que vive. Cuando una prende de vestir o una casa nos queda pequeña, las cambiamos por otras más grandes que permiten que nuestros cuerpos se muevan con mayor libertad. Las almas hacen lo mismo.
El término meditación, como se entiende en la cultura oriental, significa concentración perfecta en un punto perfecto; o concentración en el mantra, ya sea monosílabo, como OM, o bien sea a través de monosílabos juntos que expresan un significado profundo. O bien en fórmulas divinas o técnicas. Por lo tanto nada tiene que ver con la meditación occidental que sugiere la profundidad de pensamiento o reflexión.
Se pueden sugerir los medios, indicar su naturaleza y señalar los obstáculos del camino. Eso es todo, porque la enseñanza verbal sólo es indicativa y sugerente. Cada uno debe descubrir por sí mismo cómo hacerlo. A través de la constancia y la práctica.
Es como montar en bicicleta, por muchas indicaciones que nos den, hasta que no descubramos por nosotros mismos el sentido del equilibrio, a través de caernos e intentarlo de nuevo, no aprenderemos nunca. Una vez hemos descubierta la técnica de montar, iremos perfeccionando más y más y disfrutaremos de su uso.
Fases de la meditación: atención, concentración, meditación y contemplación o samadhi. Cuatro fases de un único movimiento.
QUÉ ES EL YOGA: Patanjali define así el Yoga: “Yoga es la capacidad de dirigir la mente hacia un objeto exclusivamente y de mantener esa dirección sin ninguna distracción” (S. I-2).
El Yoga no es una religión. Es un conocimiento, una disciplina, una experiencia que se adapta a las circunstancias, idiosincrasia y demanda de cada persona. No debe confundirse con el hinduismo ni con ninguna otra religión. El Dios de Patanjalí no es el Creador del mundo, es el Maestro.
F.G.M.
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